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India rebosa de autos; conductores expertos aún son escasos
2008-05-11
Unas pocas semanas atrás, la reunión tradicional India de grupos familiares de Vineet Sharma, una consultora de la industria de fertilizantes, alcanzo un sueño bastante postergado. Habiéndose transportado en scooters todos estos años, los Sharmas compraron un coche con puerta trasera de color gris plata completamente nuevo conocido como Tata Indica. Nunca tuvieron en cuenta que uno de los seis miembros adultos del grupo familiar sabía manejar. No tan pronto llego el carro, que Sharma, 34, lo tomó para dar una vuelta y atropelló a un amigo. Su hermano se estrelló contra un motociclista, no lo hirió pero dañó el parachoques. El hermano estaba tan asustado que ya no maneja el carro, excepto los domingos cuando las calles están vacías.
Aún mientras que Tata Motors develó el carro más barato del mundo, cualquier que lidia con el tráfico aquí puede ver que muchos líos todavía entraban en el nuevo amorío indio con la carretera.
Los indios se apresuran de cabeza para meterse detrás del volante, a medida que los ingresos aumentan, los préstamos de carros proliferan, y la fábrica de carros produce autos baratos en serie para aproximarse a ellos lejos de sus motocicletas. Compraron 1.5 millones de carros el año pasado. Por ahí algunas estimaciones esperan que India sobrepase a China como el mercado de carros en más rápido crecimiento.
La carro manía también engendró una nueva industria de clases de entrenamiento de manejo. En las mañanas, uno puede ver a estudiantes yendo lento en las carreteras y veteranos detrás de ellos tocando la bocina locamente. Sharma recientemente se inscribió en un curso de manejo de varias semanas y se metió de cabeza dentro de la locura de la mañana en un Maruti 800 estropeado. Su cuenta kilómetros hace mucho tiempo que dejo de funcionar, y llevaba en su puerta un sticker de la escuela de manejo, acompañado, improbablemente, por la cara risueña del personaje de la película animada Shrek.
Sharma no iba muy rápido y dijo que estuvo muy nervioso. En medio de una cacofonía de cuernos en la Ring Road aquí, un auto deportivo se metió entre los carros, pasando a Sharma raspándole a la derecha. Un bus escolar se cerró a su izquierda. Nadie pareció preocuparse por los carriles de tráfico. Los carros fueron dando tumbos dentro y fuera de los huecos de tamaño de cráteres.
Compartiendo las carreteras con Sharma estuvo un ciclista con tres cilindros de gas de cocina atados a la parte trasera de su bicicleta, un carretillero usando guayabas, un rickshaw cargado con una máquina fotocopiadora (rickshaws son los modos preferidos de entrega para aparatos modernos). Hubo también una gran cantidad de peatones, ya se brincando en el tráfico en la ausencia de cruces peatonales o marchando en filas grandes a los costados de la carretera en la ausencia de veredas. En una oportunidad, un carro corrió a velocidad abajo del lado equivocado de la carretera. Entonces un scooter-rickshaw de tres llantas se abalanzó sobre Sharma, sólo para eludir velozmente una calle lateral. Por lo menos esta mañana no hubo un elefante masticando bambú en el carril rápido, como algunas veces sucede allí.
La conversación durante el almuerzo aquí es usualmente abundante con teorías sobre gerencia de carreteras. Dijo que los indios manejan como si ellos aun están en dos ruedas, y que serpenteando dentro y fuera de los carriles es la única manera que los carros pueden sobrevivir en carreteras estrechas y deterioradas. La teoría de Sharma fue más simple: “Tenemos habilidad para quebrantar leyes,”murmuró. El más alto oficial de la policía a cargo del tráfico compartió ese sentimiento. El estaba enfadado por toda esta conversación de autos baratos nuevos. “Mi preocupación no es con los carros. Mi preocupación es con los conductores, “dijo Subáis Choudhary, el comisionado de la policía.
Cuando Choudhary fue recordado del hecho que la acusada alza del número de carros en Nueva Delhi no había estado acompañada de una acusada alza en los accidentes de tráfico, el se burló, y procedió a listar sus quejas: nadie le cede el terreno, todos se desesperan por ser los primeros cuando la luz se pone en verde y la falta de cruces peatonales hace que los peatones tengan que brincar dentro del tráfico. El lo llamó “una falta de cultura de manejo.”
La mitad de las víctimas fatales de accidentes viales son peatones, de acuerdo a la policía. De vez en cuando, una persona sin hogar durmiendo en la calle es atropellada. La semana pasada, un carro a velocidad golpeó a un policía que estaba en un punto de control de tráfico y no se molestó en detenerse; el oficial fue críticamente lastimado. “Todos saben un poco de manejo,” observó Sharma. “El problema es seguir la reglas. Todos están apurados.”
Nueva Delhi emitió más de 300,000 licencias de conducir el año pasado, lo cual podría ser visto como una hazaña de eficiencia burocrática o ingenuidad india. En una oficina de licencias de la ciudad, la prueba, la cual tomó cerca de un minuto, consistió en prender la ignición y manejar en un círculo amplio. Un chofer profesional Ramfali dijo que el obtuvo una licencia aún cuando el no puede leer. Sharma pagó alrededor de $40, o cinco veces la tasa oficial, a un tramitador independiente quien le fue a traer una licencia en media hora.
Por lo que respecta a Sharma, al final de su primera clase, el había decidido que las cuatro llantas, al tanto que deseables, no fueron siempre prácticas. Su scooter, enseñó con el dedo, fue más económico y rápido.
Artículo escrito por Somini Sengupta
The New York Times
Copyright © 2008 The New York Times Company