Reducir la pobreza es una de las prioridades clave de la política de desarrollo global. Esta es la meta integradora de los Objetivos de Desarrollo del Milenio(ODM). En muchos países este objetivo esta articulado a través de diversas formas de estrategias y políticas para reducir la pobreza. En los países en desarrollo la pobreza rural sigue siendo dominante. Actualmente, la pobreza rural es aproximadamente el 63% de la pobreza mundial, alcanzando el 90% en algunos países tales como Bangladesh y entre el 65% y el 90% en el África Subsahariana.
Aunque existe un conocimiento significativo del rol que el sector transporte juega en el crecimiento económico a nivel sub-nacional, nacional, regional y global, se requiere de estrategias más efectivas para aprovechar la contribución del sector a la reducción de la pobreza. Cada intervención política tiene un impacto tanto en la equidad como en la eficiencia. Pero muchos gobiernos crean programas de transporte que intervienen sólo en la función de eficiencia. Una buena política de transporte debe contribuir a reducir la pobreza potenciando tanto la equidad como los resultados eficientes.
Debe enfatizarse que la relación entre el transporte y la reducción de la pobreza no es ni sencilla ni automática. Es difícil trazar y medir los impactos finales de las intervenciones de transporte sobre el bienestar de los hogares pobres. Sin embargo, resulta claro que las mejoras en el trasporte tienen un mayor impacto sobre los pobres cuando otras intervenciones sectoriales, importantes para el desarrollo de los pobres, se encuentran asimismo debidamente establecidas y, que sin un buen transporte, muchas intervenciones sectoriales pueden ser inefectivas. Por ejemplo, las clínicas con un personal idóneo son de escaso beneficio para los pobres que no tienen acceso a ellas.
A un nivel conceptual la contribución del transporte a la reducción de la pobreza pude ocurrir en diversas formas:
1. A través del apoyo al crecimiento económico global. Esta es la perspectiva tradicional de un proceso paulatino. Las mejoras en la infraestructura de transporte y servicios indudablemente contribuyen a reducir los costos de transporte, a la expansión de mercado, a mejorar la productividad y competitividad. Estas son condiciones necesarias para el crecimiento económico, pero resultan insuficientes para la reducción de la pobreza. El sector transporte por sí mismo no puede garantizar que los beneficios del crecimiento macro-económico vayan extendiéndose paulatinamente a los pobres. Este es un proceso que depende de la gobernabilidad, de las estructuras institucionales y de los mecanismos de política sobre los cuales el sector transporte no tiene influencia inmediata.
2. Aún dentro de la función económica del transporte, el sector contribuye a promover patrones de crecimiento a favor de los pobres enfocando las intervenciones de transporte hacia el apoyo al desarrollo de mercados y negocios que sirvan para dar empleo a los pobres. El sector puede también participar directamente en la reducción de la pobreza proporcionando empleo a los pobres a través del funcionamiento de los servicios de transporte y mediante el uso apropiado de técnicas basadas en el trabajo en la entrega de ciertos tipos de infraestructura de transporte. No obstante, debe señalarse que el sector transporte por si mismo no puede inducir y sostener el crecimiento a favor de los pobres. Se requieren otros incentivos, por ejemplo en: las reformas agrarias, micro finanzas, pequeña empresa y desarrollo.
3. El transporte es importante para construir el capital humano de los pobres facilitando el acceso a servicios sociales tales como la salud, educación, agua potable y servicios administrativos básicos. Sin embargo, los beneficios sociales óptimos del sector no pueden alcanzarse sin niveles de entrega satisfactorios en las localidades donde los servicios son solicitados. Por ejemplo, en el caso de la salud, debe haber suministros de fármacos asequibles y adecuados y un personal de salud idóneo en los establecimientos de salud.
4. Hay muchos aspectos de equidad de género que requieren de insumos de transporte y movilidad. Esto incluye el acceso a los servicios de salud reproductiva, la reducción del trabajo pesado de acarreo de agua y acceso a la educación para las adolescentes. La medida en que el transporte pueda contribuir a ello depende del contexto global de concienciación y empoderamiento al interior del país o región.
El otro lado de la moneda muestra que el transporte exacerba desigualdades y profundiza la pobreza, si sus externalidades negativas no son debidamente manejadas. Por ejemplo, los pobres son más susceptibles a sufrir accidentes de tránsito, a adquirir VIH / SIDA, predominante a lo largo de los corredores de transporte y centros neurálgicos, y de tener que desplazar sus hogares y medios de sustento durante la construcción de la infraestructura. Es vital que el sector transporte busque un camino responsable socialmente que salvaguarde los derechos de los pobres y mitigue sus vulnerabilidad. Es importante reconocer que el transporte por si mismo no va a tener un impacto decisivo sobre la pobreza. Esto muestra la necesidad del sector transporte de fortalecer su política, planificar e implementar vínculos con otros sectores de desarrollo clave tales como lo son la salud, educación, agua y sanidad, a fin de brindar un apoyo más efectivo a la agenda de reducción de la pobreza.